sábado, 10 de enero de 2026

No corras enfrente de ICE

No lo hagas, por las mismas razones por las que no correrías frente a la Gestapo, la KGB, la Stasi, la DINA, la "Milizia Volontaria per la Sicurezza Nazionale"... o un "Comité de Defensa de la Revolución"... la Judicial... la Inquisición...

Ya sabes, todos esos grupitos que imponen por la fuerza la ideología de turno

Notaste el patrón? La deshumanización del otro es el mecanismo psicológico-político común

Pero no te preocupes: Los tiranos siempre caen - es una verdad matemáticamente cierta y un recordatorio de que el mal requiere esfuerzo constante para mantenerse

La dignidad humana, en cambio

reverbera para siempre

*

viernes, 9 de enero de 2026

Forastero

Me alegra no "agarrarte la onda" - es un cumplido para mí

La lógica del caos no es lo mío

Me alegra ser la amenaza

Mi sola presencia desmiente tu "normalidad"

No comparto los códigos

No celebro las mismas cosas

No justifico lo injustificable

No llamo “destino” al abandono

No me lo perdonas - por mí no hay problema...

Donde manda la costumbre, la lealtad mal entendida, el miedo, la supervivencia inmediata - no manda la razón y hasta terminas siendo el enemigo...

Entiendo que no todos los incendios admiten baldes de agua.

Lo acepto - eso no me vuelve indiferente.  Me vuelve responsable. 

Yo decido dónde pongo la energía y qué batallas no son mías

Porque hay tragedias que no se resuelven con heroísmo

sino con límites.

*


sábado, 3 de enero de 2026

Manual breve de cómo mandar un mensaje sin usar palabras

Hay épocas en que la política internacional se parece a un seminario universitario, llena de conceptos, matices y pies de página.

Y hay otras —más sinceras— en las que vuelve a ser lo que siempre fue: un concurso de fuerza con guantes quitados.

La reciente “extracción” de Nicolás Maduro no fue una operación de justicia, ni un acto de redención moral, ni una cruzada humanitaria. Fue algo mucho más simple y mucho más honesto: una demostración.

Como esos golpes en la mesa que no buscan convencer, sino recordar quién es el dueño de la mesa.

Elegir bien al castigado


No se eligió al narco-Estado más grande.
No se eligió al más sangriento.
Se eligió al que ofrecía mejor relación costo-beneficio.

Venezuela no era el peor alumno del salón; era el que estaba sentado más cerca de la puerta, sin amigos que lo defendieran y con el uniforme ya manchado. El ideal para una lección pública.

Porque en política real, como en los colegios antiguos, el castigo no se aplica al más peligroso, sino al que sirve de ejemplo.

Diplomáticos cerca, nervios lejos


Que enviados de China estuvieran en Caracas antes —o durante— el episodio añade una nota deliciosa a la escena.
No porque haya sido un accidente, sino porque no se hizo nada por evitarlo.

El mensaje implícito fue elegante en su brutalidad:

“Si estás cerca cuando cae el rayo, no es porque el rayo sea imprudente.”

No era un mensaje para Maduro, que ya estaba amortizado. Era para Pekín… y por eco para Vladimir Putin:

En América, no pedimos turno.

Y por qué no México?


La señora no es el gerente general del narco-Estado (aún). Es más bien un mercado. Caótico, fragmentado, violento y carísimo de intervenir.

Ahí no hay una cabeza que cortar, sino un enjambre.
Cortar una provoca tres más, y además incendia la frontera, el comercio y medio continente.

Venezuela, en cambio, ofrecía un organigrama claro. Y a los estrategas, como a los contadores, les gustan las cosas claras.

Tarifas, helicópteros y votos


Nada de esto puede separarse de la guerra de tariffs. Son el mismo mensaje en formatos distintos. Uno llega en contenedor, el otro en helicóptero.

Ambos dicen:

“Puedo aguantar el golpe más tiempo que tú.”

Por otro lado, para el orange man, el público de este espectáculo no estaba en Caracas, ni en Pekín, ni en Moscú. 

Estaba en casa, frente al televisor, asintiendo satisfecho.

La narrativa es de una sencillez admirable:

"el problema está allá

lo arreglamos allá

para que ya no vengan..."

No es verdad, pero suena a solución, que es lo único que se le pide a un eslogan.

Hay que recordar que nada de esto salió del puro, bueno y noble corazón del Orange Man...

Moraleja no solicitada


Esto no fue justicia.
No fue diplomacia.
No fue un exceso.

Fue una lección, impartida al estilo antiguo: corta, visible y sin explicaciones innecesarias. Como hacía Roma. Como hacían los mafiosos. Como hacen los imperios cuando se cansan de los comunicados.

Error clásico: creer que eliminado el tirano, aparece el estado


Y entonces llega la pregunta que nadie quiere responder en voz alta: 

y ahora qué?

Porque sacar al hombre del sillón es relativamente sencillo; lo verdaderamente complicado es evitar que el sillón se convierta en botín. El poder no queda huérfano: queda vacante, que es peor. Y las vacantes, como se sabe, no las gana el más virtuoso, sino el que llega primero con algo convincente en la mano. Generalmente un uniforme. O una llave. O ambas cosas.

Las fuerzas armadas, por su parte, no leen editoriales ni atienden deseos democráticos; leen correlaciones de fuerza. No preguntan quién debería mandar, sino quién puede hacerlo mañana sin que todo se incendie hoy. Así, el nuevo poder no se elige en urnas ni se anuncia en discursos solemnes: se revela. Aparece cuando alguien da órdenes y los demás las cumplen. Todo lo demás es literatura… y de la mala.

De modo que el episodio no cerró una historia: abrió un casting. Un casting sin jurado visible, sin reglas claras y con un único criterio de evaluación: haber entendido el mensaje. Porque, al final, a los arquitectos del golpe no les importa demasiado quién gobierne después. Les basta con que quien gobierne haya aprendido lo esencial: que el poder no se hereda, no se discute y, llegado el caso, no pide permiso.

Y así seguimos, convencidos de vivir tiempos modernos, mientras el mundo insiste en comportarse como siempre... Con nuevas palabras, sí; con la misma lógica, también. Jardiel, de estar aquí, probablemente diría que nada de esto es grave… salvo que lo tomemos en serio.

*

viernes, 2 de enero de 2026

domingo, 28 de diciembre de 2025

lunes, 22 de diciembre de 2025

La contención del hombre

Hay una idea incómoda que rara vez se dice en voz alta:

El ser humano no está contenido por casualidad.

El Universo no confía en nosotros.

Vivimos en un planeta aislado, frágil, rodeado de distancias tan inconcebibles que rozan lo absurdo. Morimos. Envejecemos. Olvidamos. Todo en nuestra existencia parece diseñado para limitar, no para expandir sin freno. Y quizá ahí está la clave.

Durante mucho tiempo creímos que el problema era técnico: si tuviéramos mejores máquinas, mejores sistemas, mejores armas incluso, todo se ordenaría. La historia demuestra lo contrario. 

La tecnología no nos vuelve mejores; amplifica lo que ya somos

En manos equivocadas, acelera la barbarie. En manos inmaduras, convierte el error en catástrofe.

Por eso la verdadera prueba nunca ha sido tecnológica. Ni siquiera estrictamente moral.

Es espiritual.

La moral no nace del reglamento, ni del castigo, ni del cálculo utilitario. La moral emerge de algo más profundo: de la capacidad de reconocerse limitado, de aceptar que no todo lo posible debe hacerse, de entender que el poder sin contención es destrucción. Cuando ese núcleo espiritual falla, la moral se degrada en justificación.  Quizá por eso existan la muerte y el tiempo. No como castigo, sino como killswitch - un seguro de la Creación.

Un ser humano inmortal, con rencores acumulados, ideologías rígidas y poder técnico creciente, sería una amenaza permanente. La muerte reinicia. Obliga a soltar. Rompe la continuidad del odio absoluto. Introduce humildad, aunque sea a la fuerza. No es cruel: es necesaria.

Lo mismo ocurre con el espacio.

El universo no parece diseñado para nuestra expansión inmediata. No invita, contiene. Nos deja mirar, medir, soñar… pero no conquistar fácilmente. Como si dijera: todavía no. Como si la creación supiera algo que nosotros nos empeñamos en olvidar.

Tal vez somos, en efecto, reos de alta peligrosidad.

No por maldad pura, sino por inmadurez persistente. Inteligencia sin espíritu. Poder sin sabiduría. Capacidad sin freno.

Las civilizaciones antiguas entendían esto mejor que nosotros. Llamaban a ese límite Dios, Logos, Orden, Destino. No importaba el nombre. Importaba la función: recordarle al hombre que no es el centro, ni el dueño, ni el juez final.

El error moderno fue creer que, eliminando el límite externo, el límite interno aparecería solo. No ocurrió. Nunca ocurre.

La contención del hombre no es un fracaso del progreso; es su condición previa. Sin ella, no hay humanidad, solo animales con herramientas cada vez más sofisticadas.

Quizá la gran pregunta de nuestra época no sea cuándo conquistaremos las estrellas,
sino si hemos desarrollado el espíritu necesario para merecer salir de la jaula.

Hasta entonces, el universo —sabio, frío y paciente— parece haber tomado una decisión por nosotros.

*

martes, 9 de diciembre de 2025

"Salir como salga" nunca ha valido la pena

Nunca

En ninguna época 

En ningún ERP

No existe un sólo caso en la historia de la informática empresarial donde un go-live apresurado haya resultado más barato que esperar 

Valió la pena salir así?

No...

Primero la integridad de los datos, después la operación...

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domingo, 30 de noviembre de 2025

Información -> explotación

Dónde hay información, hay incentivo 
Dónde hay incentivo, hay ataque 
Dónde hay ataque, hay explotación.

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sábado, 1 de noviembre de 2025

El Halloween que Plantó una Semilla

Afrontémoslo... Halloween no es solo una fecha en el calendario. Es un acto de resistencia.

Lo sé, lo sé. Suena dramático para una fiesta de calabazas y caramelos. Pero déjenme contarles una historia.

Cómo Todo Comenzó (o: Por Qué un Adulto Se Obsesiona con Halloween)

Amo Halloween desde niño. La culpa la tienen Elliot y E.T. — esa escena donde un extraterrestre se disfraza de fantasma y sale a pedir dulces me marcó para siempre. Hay algo profundamente mágico en ver a los niños caminando por las calles disfrazados, transformados en sus héroes, monstruos y fantasías. Por años me he disfrazado, decorado mi casa y llenado tazones con dulces, esperando el timbre como si yo fuera el niño emocionado.

En este país tan conservador y prejuicioso, celebrar Halloween siempre ha sido mi pequeño acto de rebeldía. Mi forma de decir: "la imaginación importa, la diversión importa, ser diferente está bien."

El Año Pasado: Magia Pura

El Halloween de 2024 fue épico. Se juntó una masa crítica de mis sobrinos — éramos como 15 disfrazados recorriendo el condominio. Niños desde 5 años hasta adolescentes en pandilla, tocando puertas, gritando "dulce o truco" con ese entusiasmo contagioso que solo tienen los niños cuando están viviendo algo especial.

Varios niños del condominio se nos unieron espontáneamente. No lo planeamos, simplemente sucedió. La alegría atrae alegría.

Terminamos en mi casa con concurso de disfraces, pizza, y películas de miedo apropiadas para niños (nada de traumas, solo diversión controlada). Fue extenuante. Fue caótico. Fue perfecto.

Luego Vino la Oscuridad

Al día siguiente, un primo de las niñas que no había llegado a la fiesta falleció en un absurdo accidente de moto.

Un joven lleno de vida, de futuro y promesas. Un accidente estúpido. Y ya no está.

Fueron días muy, muy duros.

Este Año: Nadie Tenía Ganas

Cuando se acercó Halloween 2025, nadie en la familia quería celebrar. Los sobrinos no venían. El dolor todavía estaba demasiado fresco, demasiado presente. Cómo celebras cuando el mundo se siente tan frágil?

Generalmente empiezo a decorar un mes antes. Este año, hace apenas un par de días, decidí sacar las cajas con decoración. Mis hijas y yo la pusimos en silencio, sin mucho entusiasmo. Tarde. Casi por inercia.

Pero aquí está la cosa: para mí, Halloween siempre ha sido un símbolo de resistencia. En este país conservador, sí. Pero ahora, también como un recordatorio de que la vida debe continuar por los que estamos en este mundo.

No celebramos a pesar de la muerte. 

Celebramos recordando la conexión entre los que se nos adelantaron y nosotros...

La Magia que No Esperábamos

Salí con mi mesita de dulces, sin expectativas, cumpliendo con mi ritual personal de resistencia.

Y entonces vi algo increíble.

Los vecinos que nos acompañaron el año pasado se habían organizado espontáneamente por chat para celebrar Halloween este año. Porque les gustó el del año pasado. Porque querían repetir esa magia.

Nosotros ni siquiera estamos en ese chat. Yo generalmente me mantengo al margen de los temas del condominio. Así que imagínense mi sorpresa cuando vi un grupo de por lo menos 20 niños e igual número de adultos en pandilla pidiendo dulces.

Mis sobrinos no estaban. Pero los vecinos lo hicieron mágico de todas formas.

Y no solo eso: usaron el quiosco comunal, hicieron concurso de disfraces, hubo pizza, los niños se divirtieron como locos, y hasta hubo fuegos artificiales.

Lo que Aprendí 

Mis hijas vieron bebés, niños pequeños, adolescentes y hasta mascotas disfrazadas. Les dio ternura ver a los más chiquitos. Se sintieron bien regalando dulces en lugar de solo recibirlos. Participaron en el concurso. Comieron pizza. Hablaron con niños y padres.

Se sintieron parte de una comunidad.

Al final ayudamos a limpiar el salón comunal y dejar todo en orden. Y ahora... ahora estoy en el chat del condominio. Sí, yo. El ermitaño social...

Y el chat está inundado de mensajes y fotos de anoche. Generalmente evito los grupos porque son pura queja y drama administrativo. Pero este grupo nació de algo diferente. Nació de la alegría.

La Semilla que No Sabíamos que Plantamos

Creo que pusimos algo en movimiento el año pasado. No lo hicimos por los vecinos — lo hicimos por amor a la tradición, por mis sobrinos, por E.T. y Elliot, por la resistencia personal. Pero precisamente porque fue genuino, porque fue desde el corazón, otros quisieron ser parte de ello.

Lo que dimos el año pasado nos regresó este año de una manera mágica. Justo cuando más lo necesitábamos. Justo cuando pensábamos que la celebración había muerto con nuestro dolor.

La comunidad nos dijo: "No están solos. La vida sigue. Y la celebramos juntos."

Hasta que Me Convierta en un Espíritu de Halloween

Halloween seguirá en mi condominio hasta que yo me convierta en un espíritu de Halloween.

Y quien sabe, tal vez incluso después encuentre la forma de seguir repartiendo dulces...

Porque, afrontémoslo: Halloween no es solo disfraces y caramelos. Es recordar que podemos elegir crear luz incluso en los momentos más oscuros. Es enseñarles a nuestros hijos que la comunidad se construye con pequeños actos de generosidad. Es honrar a quienes perdimos viviendo plenamente, no dejando de vivir.

Es un acto de resistencia.

Y este año, la resistencia tuvo refuerzos inesperados.

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P.D.: Si ven a un tipo con decoración de Halloween en un país que apenas lo celebra, no es raro. Es resistencia. Salúdenlo. O mejor aún, disfrázcense y únanse.

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jueves, 23 de octubre de 2025

Pregunta

- Papá, que piensas del aborto?

- Pregúntale a tu hermana 

- Pero si yo no tengo herm...

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martes, 14 de octubre de 2025

A great american hero...

... pero de esta nueva fascista USA

Si hablas retórica inflamatoria...

si le das prioridad a tu ideología más que a la vida humana...

si niegas el cambio climático y no crees en las vacunas...

si publicas una lista negra de profesores universitarios con ideología distinta a la tuya (causándoles acoso y despidos injustificados)...

etc, etc, etc...

... seguro que algún día le vas a tocar los huevos a alguien que no se ande con pajas...

... quien seguramente habrá pensado también que algunas muertes por arma de fuego "lo valen"...

Que un líder fascista y corrupto te condecore no significa nada...

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Y si yo quisiera volver a USA, tendría que construir una máquina del tiempo (y sería a los 80's)...

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