miércoles, 27 de mayo de 2026

El fútbol no es político…

... salvo cuando hay himnos, banderas, fronteras, visas, guerras, presidentes, patrocinios, federaciones y millones de personas mirando

Lo bueno es que le dieron el premio FIFA de la paz al anaranjadito 

(Y el premio FIFA de las matemáticas también...)

*


martes, 26 de mayo de 2026

C++ vs Python vs nodo de n8n con un prompt chatgpt tan largo que ya no automatiza: invoca

Pobre don Bjarne 

Se indigna que Python es "hasta 70 veces más lento que C++" para completar una tarea

Cuando mire un nodo de n8n que es un mega prompt de chatgpt que implica billones de parámetros gastando más electricidad y agua que el consumo anual de una casa del tercer mundo para decidir como ordenar una lista numérica...

se caga...

*

miércoles, 20 de mayo de 2026

No que no

Quédate sin tokens en medio de un proyecto urgente 

o en medio de un examen 

o una sesión de trabajo grupal 

Y me cuentas como era que la IA no te generaba valor...

*

lunes, 18 de mayo de 2026

domingo, 17 de mayo de 2026

Árbol

El mejor momento para plantar un árbol fue hace diez años

El segundo mejor momento para plantar un árbol 

es hoy

*

viernes, 15 de mayo de 2026

jueves, 14 de mayo de 2026

El top de YouTube, 2026

T-Series, MrBeast y Cocomelon son dos templos distintos del mismo dios: 

reward...

Y el algoritmo, con cara de sacerdote electrónico, murmura:

“Otra vez.”

*

martes, 12 de mayo de 2026

Late night multiverse

I love these guys

Son como los Avengers para el adulto mayor contra un Thanos anaranjadito...

*

miércoles, 6 de mayo de 2026

sábado, 2 de mayo de 2026

Wrong - Depeche Mode

Wrong 
Wrong 
Wrong 
Wrong 

I was born with the wrong sign
In the wrong house
with the wrong ascendancy
I took the wrong road
That led to
The wrong tendencies

I was in the wrong place
At the wrong time
For the wrong reason and the wrong rhyme
On the wrong day
Of the wrong week
Used the wrong method with the wrong technique

Wrong
Wrong

There's something wrong with me 
chemically
Something wrong with me inherently
The wrong mix
In the wrong genes
I reached the wrong ends by the wrong means

It was the wrong plan
In the wrong hands
The wrong theory for the wrong man
The wrong eyes
On the wrong prize
The wrong questions with the wrong replies

Wrong
Wrong

I was marching to the wrong drum
With the wrong scum
Pissing out the wrong energy
Using all the wrong lines
And the wrong signs
With the wrong intensity

I was on the wrong page
Of the wrong book
With the wrong rendition of the wrong look
With the wrong moon
every wrong night
With the wrong tune playing 'till it sounded right, yeah

Wrong
Wrong

Too long

Wrong
Too long
Wrong
Too long
Wrong
Too long
Wrong
Too long

I was born with the wrong sign
In the wrong house
with the wrong ascendancy
I took the wrong road
That led to
The wrong tendencies

I was in the wrong place
At the wrong time
For the wrong reason and the wrong rhyme
On the wrong day
Of the wrong week
Used the wrong method with the wrong technique

Wrong 

*

viernes, 1 de mayo de 2026

La explicación matemática a la no- matemática de un tipo anaranjado

Claro. Ahora todo empieza a tener una arquitectura casi perfecta.

Porque, pensándolo bien, cómo vas a dejar los aranceles —esa artillería de porcentajes con casco y bayoneta— en manos de un tipo que no distingue una reducción del 1,500% de una rebaja de calcetines en almacén de pueblo?

“Reducimos los precios en un 1,500%”, dice.

Y sus cortesanos, que no están para pensar sino para inclinarse, salen inmediatamente a explicar que se trata de “otra forma de calcular”, de una “matemática alternativa”, o incluso de algo “demasiado alto para calcularse”. Es decir, las mismas excusas que da un niño de primaria cuando la maestra le pregunta cuánto es siete por ocho y él responde: “depende del enfoque geopolítico”.

Pero lo verdaderamente alarmante no es que el emperador haya confundido la aritmética con la pirotecnia. Lo alarmante es que su base de gorritas rojas no oiga la explosión.

Porque si usted no detecta que una reducción del 1,500% es una barbaridad con corbata, entonces también se traga completo el cuento de que una buena nota en un examen destinado a comprobar si todavía distingue un elefante de un inodoro (o si el golpe en la cabeza fue lo bastante severo como para olvidar el himno nacional) equivale a ganarse una medalla olímpica.

Y con esa artillería pretenden declararle la guerra económica a China, país donde los niños nacen con un ábaco bajo el brazo y probablemente calculan derivadas antes de decir "papá".

Pero lo más interesante —lo más deliciosamente espantoso— es esto: si no entiendes porcentajes, no entiendes proporciones; si no entiendes proporciones, no entiendes matemáticas... Cómo estarán tus bases para entender de lógica? Ciertamente no te alcanzarán para mucho... 

Y de pronto, sin necesidad de otra explicación, muchas cosas empiezan a tener sentido...

*

jueves, 30 de abril de 2026

La Cofradía Irreverente de los Late Night Shows

Un panfleto para crédulos, incrédulos y otros animales de compañía

I. Donde se demuestra que el bufón es hoy el único cartógrafo de la verdad

El humor, señores, no sustituye al periodismo; lo engulle, lo digiere y lo devuelve convertido en una carcajada que quema como un buche de gasolina. En una democracia con los pesos y contrapesos convenientemente secuestrados —y no me refiero a un secuestro exprés de los que salen en los telediarios, sino a ese otro secuestro de salón, con corbata, toga, maquillaje y argumentos jurídicos que huelen a naftalina y a traición—, el bufón de la corte asciende de categoría. Se convierte en el único ser humano que puede pronunciar la verdad sin que lo silencien inmediatamente, o sin que lo desacrediten del todo, porque siempre queda el recurso de decir: "Pero si solo es un cómico, no ven que lleva corbata de lunares?".

Y en esa cofradía de la irreverencia, mis santos patronos tienen nombre y late night show: 

Kimmel, que maneja la indignación del ciudadano medio como quien maneja un martillo pilón; 

Fallon, que disfraza su escepticismo de simpatía para que el veneno se lo beban a gusto hasta los propios envenenadores; 

Colbert, que lleva años haciendo del conservadurismo una caricatura tan perfecta que el conservadurismo, confundido, acabó votándola sin darse cuenta de que era su propio obituario; 

Stewart, el profeta retirado que regresa cada cierto tiempo como un Moisés con gafas de pasta a recordarnos que seguimos adorando becerros de oro, pero ahora los becerros son naranjas y tuitean; 

John Oliver, que te explica en veinte minutos lo que la universidad no te enseñó en un máster, usando un pato de goma como testigo pericial; 

Seth Meyers, que convierte la actualidad en una corrección fraterna pasada de gin-tonic; 

y Maher, el primo cínico y desencantado que ya ni se molesta en tener esperanza, pero que sigue ahí, dando caña a diestro y siniestro porque no sabe hacer otra cosa y, francamente, porque la humanidad le debe el espectáculo.

II. Donde se descubre que el lector es miope, el autor guatemalteco y el mundo un pañuelo

El Lector: Pero si vos sos de Guatemala. Háblame del precio del frijol, del tapón de la Roosevelt, del alcalde de tu pueblo. Qué te importa lo que haga el late night americano?

Me: Au contraire mon ami lecturé motherfucké

Negativo, mi estimado, mi severo, mi inconmensurablemente distraído lector, que me cuestionas con la frecuencia de un reloj parado y con la misma precisión. Yo no soy de Guatemala: yo soy ciudadano de la aldea global, una aldea donde los únicos que no pagan peaje son los que ya han comprado al que cobra el peaje. Y todo conecta, querido topo, todo repercute. Que tú no lo veas es otra cosa, exactamente la misma otra cosa que te impide ver el ombligo sin usar un espejo o la razón sin usar un prejuicio.

III. Donde se explica lo que usted ya debería saber si no estuviera tan ocupado echándole la culpa al surtidor

Porque, dime, criatura de Dios: acaso no te suena el paralelismo? Orbán, el gerrymandering y el MP de Consuelo Porras forman un menú degustación que ya hubiera querido Maquiavelo para sus banquetes. Es la captura de las instituciones, alma mía, el desmantelamiento de la oposición por la vía legal, el "todo es conforme a derecho mientras yo controle al que dicta el derecho". Orbán despedazaba Hungría con la paciencia de un relojero suizo que odia los relojes; la Corte Suprema de Estados Unidos vacía la Ley del Voto como quien vacía un barril de petróleo para meter arena; y aquí, en nuestra patria de volcanes y suspiros, el Ministerio Público se convierte en una agencia de colocación de impunidades. 

Te suena? Pues claro que no te suena, porque estabas mirando el precio de la gasolina y pensando que la culpa era del presidente de turno, o de los gasolineros, o de la señora que te vende las tortillas.

Error de principiante. El presidente, los gasolineros y la pobre señora tienen tanto que decir sobre el desastre como tú o como yo: es decir, pueden quejarse, pagar y obedecer. El verdadero promotor de este desmadre gratuito, el verdadero responsable de que una salida a Taco Bell te cueste tres dígitos y un ataque de ansiedad, es un tipo anaranjado —no el de una frutería, sino el otro, el del salón de eventos con complejo de Versalles— que lleva años dedicándose a jugar al ajedrez con fichas humanas mientras tú y yo discutimos sobre el IVA.

IV. Donde se reivindica al bufón y se le ofrece un asiento en el Consejo de Estado (que él rechazará por cortesía)

Ojalá fuera mentira. Ojalá todo esto no fuera más que un guion rechazado de un late night, un monólogo demasiado salvaje para Meyers, demasiado nihilista para Maher. Pero no: la realidad ha decidido hacer horas extra como guionista de distopías.

Mientras los canales certificados se pelean por el adjetivo exacto y los periódicos serios ofrecen dos páginas de contexto que nadie lee, los bufones, con una broma, un montaje y una ceja arqueada, nos devuelven la única noticia que importa: que esto es una locura, que el rey está desnudo y que el sastre es además el ministro de Justicia. Ellos no informan: interpretan, maldicen y traducen a idioma humano lo que los expertos enmascaran con sintaxis de sentencia judicial. 

Ríase usted, lector, de los bufones. Pero sepa que, en un mundo donde la verdad ha sido declarada fake news por decreto, la última trinchera de la cordura puede ser, precisamente, un chiste. 

Y el último resistente, un tipo con escritorio, sillón y micrófono.

*