jueves, 12 de marzo de 2026

Tratado breve sobre la Inteligencia Artificial, las Facturas y la Misteriosa Voluntad del Dueño

Hay en las empresas modernas un fenómeno curioso que merece la atención de los filósofos, de los ingenieros y, en casos extremos, de los contadores: la firme convicción de que cualquier problema humano puede resolverse con un dashboard.

Durante siglos, los comerciantes resolvieron el problema de a quién pagar primero con métodos simples y eficaces. Estos métodos incluían:

  1. El miedo.

  2. La conveniencia.

  3. El proveedor que amenazaba con dejar de entregar tornillos.

  4. El que llamaba todos los días.

  5. El que era amigo del dueño.

Este sistema, imperfecto pero funcional, tenía una gran ventaja: no requería servidores, APIs ni prompts.

Pero el progreso, que es una fuerza irresistible y ligeramente neurótica, decidió que aquello era demasiado sencillo.

Entonces aparecieron los dashboards.

Y con los dashboards llegaron los algoritmos.

Y con los algoritmos llegó finalmente la Inteligencia Artificial, que es una cosa admirable que sabe resumir novelas, escribir poemas, explicar física cuántica y, aparentemente, decidir qué factura pagar primero en una granja.

Así nació el nuevo sistema moderno de priorización de pagos:

Facturas → pipeline → n8n → modelo de IA → ranking → dashboard → dueño

El lector atento notará que el sistema termina exactamente en el mismo lugar que terminaba hace dos siglos:

el dueño.

Sin embargo, el trayecto ahora es mucho más elegante.


La heurística y la fe

En medio de este despliegue tecnológico surge una expresión maravillosa: fe heurística.

A primera vista parece un oxímoron, como “silencio atronador” o “ingeniero que ama las reuniones”. Pero si lo pensamos bien, describe perfectamente el estado mental de nuestra época.

La heurística es el arte de tomar decisiones con información incompleta.
La fe es la confianza en algo que no podemos demostrar.

La Inteligencia Artificial moderna es, en muchos casos, la unión matrimonial de ambas cosas.

El ingeniero introduce un prompt de veinte párrafos explicando cómo priorizar facturas, y el modelo —tras reflexionar con admirable entusiasmo probabilístico— produce una lista ordenada que parece razonable.

Si el resultado es convincente, el ingeniero exclama:

—¡La IA entiende el negocio!

Si el resultado es extraño, el ingeniero exclama:

—¡Hay que ajustar el prompt!

En ambos casos, el sistema continúa funcionando con admirable dignidad.


La ilusión de la bala de plata

Desde tiempos remotos, los ingenieros buscan una solución definitiva para la complejidad. Esa solución ha recibido muchos nombres a lo largo de las décadas:

  • frameworks milagrosos

  • arquitecturas revolucionarias

  • metodologías definitivas

  • plataformas low-code

  • inteligencia artificial

Todas prometen lo mismo: ordenar el caos humano mediante tecnología.

El problema es que el caos humano es extraordinariamente resistente a la automatización.

Un proveedor puede ser crítico no porque su factura sea grande, sino porque su dueño juega dominó con el dueño de la empresa.

Otro proveedor puede esperar tranquilamente seis meses porque sabe que al final le pagarán.

Un tercero puede provocar un terremoto administrativo con una sola llamada telefónica.

Ninguno de estos factores suele aparecer en la tabla facturas.


El algoritmo invisible

Por esta razón, muchas empresas terminan operando con un algoritmo que jamás fue programado pero que todos conocen:

prioridad_real = criterio_del_dueño

Este algoritmo tiene varias características notables:

  • no está documentado

  • no es reproducible

  • cambia con el humor del día

  • y, sorprendentemente, suele funcionar

Los dashboards modernos no sustituyen este algoritmo.

Simplemente le preparan el escenario.

El dueño abre el dashboard, observa el ranking generado por la Inteligencia Artificial, lo contempla con la misma atención que un emperador romano mirando el circo… y finalmente decide pagar tres facturas completamente distintas.

La Inteligencia Artificial, por supuesto, no se ofende.

Los algoritmos tienen una virtud que los humanos envidian: no tienen ego.


Conclusión provisional

La lección de todo esto es curiosa y profundamente humana.

La tecnología puede ordenar datos, calcular prioridades y producir dashboards hermosos que hacen latir más rápido el corazón de los departamentos de IT.

Pero la decisión final, especialmente cuando hay dinero, proveedores y reputaciones en juego, sigue siendo una mezcla misteriosa de experiencia, intuición y relaciones humanas.

En otras palabras:

El negocio no necesita solamente datos.

Necesita criterio.

Y el criterio —para frustración de ingenieros, científicos de datos y modelos de lenguaje— todavía no se puede instalar con pip.


Epílogo

Si algún día la Inteligencia Artificial logra descifrar por completo el algoritmo mental del dueño, ese día habremos alcanzado el sueño definitivo de la ingeniería empresarial.

Hasta entonces, el sistema seguirá funcionando como siempre:

IA recomienda
dashboard muestra
ingenieros discuten
proveedores llaman
y el dueño decide

Lo cual demuestra, con cierta elegancia, que la tecnología avanza…

pero la naturaleza humana mantiene el control del teclado.

*

jueves, 5 de marzo de 2026

Aunque la gasolina se ponga cara...

... seguirán manejando igual de pendejos 

los motoristas que no creen en la realidad 

los autos con complejo de Hamilton en la VAS 

buses cuyos choferes van más drogados que soldado alemán en la caída de Berlín 

trailers - que son los brontosaurios del tráfico: enormes pero con el cerebro del tamaño de una nuez...

y así... forever and ever hasta que se drene todo el crudo de la Mesopotamia...

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lunes, 2 de marzo de 2026

Doom Scrolling en el TikTok del Infierno

El Trumpito es un creador de contenido diabólico en busca de likes


Abro el teléfono.

No para trabajar.

No para hablar con mi familia.

No para aprender algo.


Lo abro para mirar cómo se desmorona el mundo en formato vertical.


Swipe.


martes, 24 de febrero de 2026

Mexican Civil War

Amigos mexicanos, ustedes están en guerra civil desde hace 20 años...

Entre más pronto se den cuenta, mejor...

*

PD

México es más grande que El Salvador, definitivamente 

pero saben que es más grande todavía? 

La derrota psicológica....

*

PD2

Yo lo llamaría "Narco Chairo". Extraño que nadie lo haya acuñado antes...

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lunes, 23 de febrero de 2026

Pero no es terrorismo eh?

Si un grupo puede cerrar ciudades enteras en horas y el Estado no se atreve a llamarlo terrorismo… 

quién está realmente marcando los límites del poder?

Admitir que los narcos son terroristas es admitir un estado fallido - y abrir las puertas a la intervención extranjera 

Es decir, al no admitirlo le dan prioridad a la política 

y mientras tanto la gente en la calle está abandonada a su suerte...

Los narcos son malos, pero los políticos son diabólicos...

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viernes, 20 de febrero de 2026

miércoles, 11 de febrero de 2026

Rebuscado

Muchas veces, cuando alguien se queja de las “palabras rebuscadas”, lo que realmente está diciendo es: “esto queda fuera de mi vocabulario habitual”. No es que la palabra sea innecesaria; es que no la dominan...

El español es un idioma riquísimo, construido durante siglos con precisión quirúrgica: cada palabra tiene un matiz, una temperatura emocional, una textura. Reducirlo todo a un puñado de términos planos es como tocar Queen con tres acordes: se puede… pero pierdes la grandeza...

Leer expande el pensamiento. Punto.
Quien lee aprende a distinguir entre "triste" y "melancólico", entre "enojado" y "airado", entre "idea" e "intuición". Eso no es llevárselas de high-life: es afinación fina del cerebro.

No sólo eso: dominar el lenguaje es dominar el pensamiento. Si tu vocabulario es pobre, tu mundo interior también se queda corto. Antes esto se entendía. Hoy pareciera que se celebra la simplificación.

Empobrecer el lenguaje termina empobreciendo también la capacidad de sentir y de pensar profundo...

Así que ya déjate de estimulaciones bucales del apéndice fálico con fines hedonistas - y agarra un diccionario...

*

martes, 10 de febrero de 2026

Madurez

El mundo moderno cree que madurar es volverse más libre.


En realidad, madurar es aceptar límites.


Aceptar que:


  • no todo te pertenece

  • no todo deseo debe ejecutarse

  • no toda capacidad debe usarse

  • no toda verdad necesita ser dicha


Eso es adultez real.


Eso es civilización.


Eso es todo lo contrario al niño interior desatado que hoy se glorifica tanto.


Now, get off my lawn!!! Damn kids...


*

lunes, 2 de febrero de 2026

We won

Nadie pidió perdón 

nadie levantó acta 

nadie dijo "tenías razón" 

pero la realidad cambió 

Y eso es lo único que importa 

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sábado, 24 de enero de 2026

Eres humano todavía...?

Él murió ayudando a una señora que no conocía.

No lo hizo por heroísmo ni por ideología.

Lo hizo porque vio a alguien vulnerable y entendió, sin pensarlo demasiado, que eso también era asunto suyo.


Eso es algo que hacen los seres humanos.

Defienden a quien no puede defenderse.

Sienten empatía por alguien que no forma parte de su círculo.

Actúan por compasión, por sentido de comunidad, porque entienden que la vida no se sostiene solo desde el “yo”, sino desde el “nosotros”.


Son personas que, por un instante, dejan de pensar en su seguridad, en su conveniencia o en las consecuencias,

y eligen hacer lo correcto aunque pueda costarles caro.

A veces incluso la vida.


En contraste están los otros:

los que abusan del poder,

los que golpean, mienten y discriminan,

los que deshumanizan para no sentir culpa,

los que necesitan inventar enemigos para justificarse,

los que destruyen y luego llaman a eso orden.

los que se alegran de que se haya perdido un corazón bueno


Si no entiendes, si no reconoces la diferencia entre unos y otros,

si no reconoces por qué alguien actúa así,

entonces no estamos discutiendo política, ni leyes, ni seguridad.


Estamos discutiendo qué significa seguir siendo humano.


*