Le pedí al robot que hiciera un análisis de mis finanzas y me generó una linda infografía con el encabezado que ven arriba - se explica solita.
Pero es que antes, una cuenta te daba prestigio - era casi una credencial social: libreta, chequera, tarjeta, “soy cliente de tal banco”. Daba sensación de formalidad, estabilidad y acceso.
Ahora el banco gana más cuando estás distraído:
- Cargos automáticos
- Membresías
- Seguros duplicados
- Servicios “incluidos”
- Condiciones de exoneración
- Créditos fáciles y caros
La cuenta ya no es bóveda. Se convirtió en suscripción con trampas.
La mentalidad correcta en estos tiempos ya no es “tengo cuentas en cinco bancos”. Es:
Tengo cinco proveedores financieros y cada uno debe justificar su costo.
Ningún banco merece lealtad. Merece revisión periódica, comparación y la posibilidad real de que lo mandés al carajo cuando deja de servir.
Antes prestigio. Ahora superficie de ataque.
*