lunes, 2 de febrero de 2026

We won

Nadie pidió perdón 

nadie levantó acta 

nadie dijo "tenías razón" 

pero la realidad cambió 

Y eso es lo único que importa 

*

sábado, 24 de enero de 2026

Eres humano todavía...?

Él murió ayudando a una señora que no conocía.

No lo hizo por heroísmo ni por ideología.

Lo hizo porque vio a alguien vulnerable y entendió, sin pensarlo demasiado, que eso también era asunto suyo.


Eso es algo que hacen los seres humanos.

Defienden a quien no puede defenderse.

Sienten empatía por alguien que no forma parte de su círculo.

Actúan por compasión, por sentido de comunidad, porque entienden que la vida no se sostiene solo desde el “yo”, sino desde el “nosotros”.


Son personas que, por un instante, dejan de pensar en su seguridad, en su conveniencia o en las consecuencias,

y eligen hacer lo correcto aunque pueda costarles caro.

A veces incluso la vida.


En contraste están los otros:

los que abusan del poder,

los que golpean, mienten y discriminan,

los que deshumanizan para no sentir culpa,

los que necesitan inventar enemigos para justificarse,

los que destruyen y luego llaman a eso orden.

los que se alegran de que se haya perdido un corazón bueno


Si no entiendes, si no reconoces la diferencia entre unos y otros,

si no reconoces por qué alguien actúa así,

entonces no estamos discutiendo política, ni leyes, ni seguridad.


Estamos discutiendo qué significa seguir siendo humano.


*

Verdad romana

El que sostiene el acueducto manda más 

que el que da discursos en el foro

*

lunes, 19 de enero de 2026

domingo, 18 de enero de 2026

Guatemala entrando al siglo XX - de las orejas

(That's right - XX no XXI...)

Escribo sentado.
Siempre sentado.
Nunca cómodo.

Dicen que si uno se sienta cómodo, se le acomoda también el pensamiento, y eso es letal para la literatura.

El café está hirviendo —como deben estar las verdades— y el ruido alrededor es suficiente para recordar que el mundo existe, pero no tanto como para prestarle atención.

Leo la noticia.

Alzo una ceja.

Luego la otra.

Luego una tercera que no tenía, pero que la situación exige.

—Magnífico —pienso—.

Necesitamos que venga alguien de fuera para hacer lo que llevamos un siglo prometiéndonos.

Anoto en una servilleta:

Un país que solo avanza cuando lo miran es como un niño que solo se porta bien cuando entra la maestra.

Sonrío. No por alegría, sino por economía: reírse es más barato que indignarse.

Hablan de carreteras.

Hablan de trenes.

Hablan de modernidad.

Vuelvo a alzar la ceja.

—Trenes? —murmura—.
Espléndido. Hemos decidido regresar al futuro… pero al de 1950.

El problema —pienso— no es la ayuda extranjera.

El problema es que sin testigos no hacemos nada, y con testigos hacemos lo justo para la foto.

Vuelvo a escribir:

Aquí no se pregunta “¿cómo hacemos que funcione?”, sino “¿quién se queda con algo?”

Miro alrededor.

La gente conversa.

Todos saben exactamente qué está mal.

Nadie está dispuesto a arreglarlo si no hay ganancia inmediata, o al menos la satisfacción de que el otro pierda.

—Ah, Latinoamérica— esa región donde el progreso es sospechoso y el éxito ajeno es una provocación personal.

Doy un sorbo al café.

Arrugo el ceño.

No fracasan los proyectos.
Fracasa la idea de que el bien común existe.

Cierro la libreta.

No porque haya terminado, sino porque ya dije lo suficiente para incomodar, que es el verdadero final de cualquier texto decente.

Pago.

Me levanto.

Y antes de irme dejo escrito en la última línea:

No necesitamos que nos ayuden.
Necesitamos dejar de estorbarnos.

Salgo.

Sé que el texto no cambiará nada.

Y precisamente por eso, lo escribí bien.

*

viernes, 16 de enero de 2026

El Play Cerebral

Tengo una teoría 


No la aprendí en ningún conservatorio (me echaron, recuerdas?) ni libro de armonía. 

La aprendí tocando en bares, con equipos malos, músicos desparejos y públicos impredecibles.


Cuando tocas una canción, no solo tocas tu instrumento.

Tocas también el cerebro de la gente —como un instrumento más.


Y el cerebro —cuando conoce una canción— es un instrumento formidable.


He visto esto pasar mil veces:

el audio es terrible, la voz no se entiende, una guitarra va tarde, la batería se cae…

Y aún así, la gente sonríe, canta, se emociona.


Por qué?


Porque no están escuchando lo que suena.

Están escuchando la canción que ya tienen cargada en la RAM de su cabeza.


La música real ocurre ahí dentro.


El músico apenas activa algo:

marca el tempo, sugiere el arranque, insinúa la forma.

Y el público hace click.

Le da play a su propia versión perfecta.


Eso explica cosas que desconciertan a los músicos obsesionados con la ejecución:


  • Puedes dejar de cantar y el público sigue.

  • Puedes tocar mal y la canción “suena bien”.

  • Puedes equivocarte y nadie se da cuenta.


No porque no importe cómo tocas.

Sino porque la memoria auditiva funciona como un CODEC viejo que completa los vacíos.


El cerebro es un gran restaurador de música perdida.


Por eso, cuando alguien canta a coro, no está repitiendo una letra:

está reviviendo un recuerdo.

Y los recuerdos siempre suenan mejor que la realidad.


Por eso es que

la música más efectiva no siempre es la mejor tocada,

sino la mejor dejada incompleta.


El silencio, cuando cae en el lugar correcto, es una invitación.

Y si el público entra, la canción ya no te pertenece.


Dejar de tocar —a tiempo—

no es falta de recursos.

Es comprensión profunda.


La búsqueda de protagonismo es antimusical.

Porque la música no quiere ser mirada: quiere ser habitada.


Cuando entiendes esto, cambia todo:


Dejas espacio.


Confías.


Te retiras medio paso.


Y entonces ocurre lo más bello:

la canción no suena afuera…

suena dentro de todos al mismo tiempo.


Eso es el play cerebral.

Y cuando se activa, da igual si eres el mejor músico del mundo.


La canción ya se está tocando sola.


*

jueves, 15 de enero de 2026

Predicción

El tráfico no va a mejorar 

no van a crear más infraestructura 

y por infraestructura entiéndase algo que sirva, 

no esas porquerías que dejan a medias y que cuando ya son medio funcionales ponen a un PMT con cara de alumbrado para inutilizarlas 

el punto es que llegará el momento en que haya tantos carros que la brillante solución que nos querrán vender será 

que no haya carros

Hoy no circula...

Movilizarse físicamente 

mentalmente 

económicamente 

espiritualmente 

en este país... 

es un dolor de huevos...

*

martes, 13 de enero de 2026

Nadie sabe lo que tiene

No sabes cuánto usas la esquinita de la intersección de la uña y el pellejito de tu dedo pulgar 

hasta que te lo lastimas...

Ouch ouch ouch todo el puto día...

*

sábado, 10 de enero de 2026

No corras enfrente de ICE

No lo hagas, por las mismas razones por las que no correrías frente a la Gestapo, la KGB, la Stasi, la DINA, la "Milizia Volontaria per la Sicurezza Nazionale"... o un "Comité de Defensa de la Revolución"... la Judicial... la Inquisición...

Ya sabes, todos esos grupitos que imponen por la fuerza la ideología de turno

Notaste el patrón? La deshumanización del otro es el mecanismo psicológico-político común

Pero no te preocupes: Los tiranos siempre caen - es una verdad matemáticamente cierta y un recordatorio de que el mal requiere esfuerzo constante para mantenerse

La dignidad humana, en cambio

reverbera para siempre

*

viernes, 9 de enero de 2026

Forastero

Me alegra no "agarrarte la onda" - es un cumplido para mí

La lógica del caos no es lo mío

Me alegra ser la amenaza

Mi sola presencia desmiente tu "normalidad"

No comparto los códigos

No celebro las mismas cosas

No justifico lo injustificable

No llamo “destino” al abandono

No me lo perdonas - por mí no hay problema...

Donde manda la costumbre, la lealtad mal entendida, el miedo, la supervivencia inmediata - no manda la razón y hasta terminas siendo el enemigo...

Entiendo que no todos los incendios admiten baldes de agua.

Lo acepto - eso no me vuelve indiferente.  Me vuelve responsable. 

Yo decido dónde pongo la energía y qué batallas no son mías

Porque hay tragedias que no se resuelven con heroísmo

sino con límites.

*