martes, 22 de septiembre de 2026

Si Claude se llamara Pedro

USA parece observar con enorme preocupación al señor morenito que cruza la frontera buscando trabajo, pero contempla con entusiasmo la construcción de naves industriales del tamaño de ciudades, repletas de servidores que consumen electricidad con la misma hambre de Nerón durante un incendio.

El primero se llama Pedro.

El segundo se llama inteligencia artificial.

Y curiosamente (o tal vez no tanto) muchas de las acusaciones contra uno son perfectamente válidas para el otro.


Pedro viene a quitarte el trabajo

Éste es uno de los argumentos clásicos contra la inmigración.

Pedro llega.

Pedro acepta empleo.

Pedro compite con alguien.

Y por tanto, Pedro representa un riesgo para el trabajador norteamericano.

Trump y sus amigos sigue empleando precisamente este razonamiento en algunas de sus políticas migratorias. En septiembre de 2026, por ejemplo, la Casa Blanca justificó nuevas restricciones al programa H-1B afirmando que ciertos abusos del sistema desplazan trabajadores gringuitos, deprimen salarios y perjudican sus oportunidades laborales.

Perfectamente.

Aceptemos por un momento el principio:

si una cosa puede desplazar a los american workers, deberíamos preocuparnos por ella.

En ese preciso momento entra Claude por la otra puerta.

Claude no pide salario.

Claude no duerme.

Claude no solicita seguro médico.

Claude no llega tarde porque hubo un accidente en la autopista.

Claude no necesita vacaciones.

Y Claude puede escribir código, resumir documentos, revisar contratos, atender clientes, analizar información, redactar informes y hacer un número creciente de tareas que actualmente realizan seres humanos.

Pero entonces - e interesantemente - el verbo cambia:

Pedro quita empleos.

Claude aumenta la productividad.

Esto es una diferencia lingüística extraordinaria.

Es como descubrir que si un ladrón entra por la ventana ha cometido allanamiento.  Ah pero si entra por la puerta principal llevando una presentación de PowerPoint está implementando eficiencias...


Pedro consume recursos

Otro argumento habitual:

Pedro necesita vivienda.

Utiliza carreteras.

Sus hijos pueden ir a la escuela.

Acude a hospitales.

Consume electricidad.

Consume agua.

Es decir, tiene la extravagante costumbre de comportarse como un ser humano.

Esto constituye una carga sobre los recursos públicos.

Y de nuevo podemos aceptar el principio:

si una nueva incorporación consume grandes cantidades de recursos, debemos estudiar cuidadosamente sus efectos.

Excelente.

Ahora observemos el data center.

El data center requiere terrenos.

Red eléctrica.

Líneas de transmisión.

Subestaciones.

Agua para refrigeración en determinadas instalaciones.

Generación adicional.

Infraestructura pública.

Y cantidades de electricidad que han crecido lo suficiente como para convertirse en un asunto nacional.

La propia Casa Blanca reconoció este año que la expansión de data centers está aumentando sustancialmente la demanda eléctrica y promovió un acuerdo para que grandes empresas tecnológicas cubran la generación y las mejoras de infraestructura necesarias para sus instalaciones.

Las estimaciones actuales sitúan el consumo de los data centers hacia 2030 aproximadamente entre un 9% y un 17% de toda la electricidad de USA, según distintos análisis citados por PolitiFact.

Pero aquí vuelve a producirse la metamorfosis verbal.

Pedro consume recursos.

El data center requiere infraestructura estratégica.

Pedro presiona la red.

Claude necesita que ampliemos la red.

Pedro usa demasiada electricidad.

Claude necesita una central eléctrica.

Y si Pedro llegara a pedir también una subestación de 500 megavatios, no tardaría mucho para que los good boys de ICE llegaran a tocar su puerta...


Pero Pedro también paga impuestos

Aquí comienza a deteriorarse un poco la metáfora.

Porque Pedro tiene una característica bastante peculiar que no posee un modelo de lenguaje:

cobra un sueldo y luego se lo gasta.

Pedro alquila una casa.

Compra comida.

Compra ropa.

Paga teléfono.

Compra gasolina.

Va al restaurante.

Paga impuestos.

Quizá monta una empresa.

Quizá contrata a alguien.

Puede tener hijos.

Puede comprar una casa.

Puede participar durante décadas en una economía.

La inmigración, por tanto, no consiste simplemente en introducir una boca adicional en USA.

También introduce dos manos, un cerebro, demanda, producción y actividad económica.

Eso no significa que toda inmigración produzca únicamente beneficios ni que sus costos se distribuyan uniformemente. Algunas ciudades pueden soportar más presión sobre vivienda, escuelas, servicios sociales o infraestructura que otras.

Pero eso es precisamente un análisis de costos y beneficios.

Y ahí está el problema.

Porque con la IA sí hacemos ese análisis.


Los data centers tienen “mala fama”

Últimamente ha surgido además una defensa bastante interesante de los data centers.

Que están siendo demonizados.

Que existe desinformación.

Que se exagera su consumo de agua.

Que se exageran sus efectos sobre los precios eléctricos.

Que hay histeria.

Que deberían analizarse sus beneficios fiscales, económicos y tecnológicos antes de juzgarlos.

Un artículo reciente de The Atlantic, por ejemplo, argumenta precisamente que parte de la oposición a los data centers se basa en afirmaciones exageradas o en problemas reales sacados de contexto.

Y ésa es una posición completamente razonable.

Deberíamos examinar los datos.

Distinguir casos.

Comparar beneficios y costos.

Evitar el pánico.

No demonizar una tecnología por intuición.

Perfecto.

Ahora hagamos exactamente lo mismo con Pedro.


Pedro tiene muy mala prensa

Imaginemos que mañana alguien dijera:

—Existe mucha desinformación sobre los inmigrantes.

—Algunos efectos negativos están exagerados.

—No todos producen el mismo impacto económico.

—También pagan impuestos.

—También trabajan.

—También crean demanda.

—También emprenden.

—Hay que comparar costos y beneficios.

Vaya! Mira cómo cambia el tono de la conversación..

  • Porque el data center entra en el debate político como una inversión.
  • Pedro entra como un problema.

Y una vez asignadas esas dos categorías, todo lo demás se acomoda obedientemente.

Si el data center necesita electricidad, debemos construir electricidad.

Si Pedro necesita vivienda, está presionando el mercado inmobiliario.

Si la IA transforma industrias, USA debe liderar la transformación.

Si Pedro transforma una comunidad, alguien pregunta por qué la comunidad está cambiando.


La inteligencia artificial es una cuestión de seguridad nacional

Ésta es probablemente la diferencia más importante.

El gobierno de USA no considera la IA simplemente una aplicación informática.

La considera poder nacional.

La Casa Blanca ha descrito explícitamente el liderazgo de USA en inteligencia artificial como una cuestión de innovación, infraestructura crítica, ciberseguridad y liderazgo global.

Desde ese punto de vista, un data center no es sólo un edificio lleno de ordenadores.

Es capacidad industrial.

Capacidad militar.

Propiedad intelectual.

Competencia con China.

Productividad.

Poder económico.

Y entonces incluso sus inconvenientes son reinterpretados.

No son razones para impedirlo.

Son problemas que deben solucionarse para que pueda existir.

Ésa es una diferencia fundamental.

Cuando algo se considera estratégico, sus costos son obstáculos.

Cuando algo se considera una amenaza, sus costos son pruebas.


Si Claude se llamara Pedro

Supongamos, pues, que Claude se llamara Pedro.

Pedro llega a Arizona.

Consume cantidades descomunales de electricidad.

Necesita varios millones de galones de agua.

Puede alterar el mercado laboral.

Podría sustituir trabajadores.

Necesita infraestructura pública.

Su llegada transforma industrias enteras.

Y nadie sabe exactamente qué efectos tendrá dentro de veinte años.

Probablemente Pedro no superaría la primera entrevista con inmigración.

Pero cambiemos una cosa.

Pedro ya no es un señor de treinta años.

Pedro es un edificio de 80,000 metros cuadrados lleno de GPUs.

Ahora Pedro recibe incentivos fiscales.

Una línea eléctrica.

Permisos acelerados.

Una ceremonia con tijeras gigantes.

Y posiblemente un gobernador anunciando que la llegada de Pedro representa el futuro económico del estado.

Pedro, que ayer constituía una amenaza existencial, hoy resulta ser infraestructura estratégica...

Nunca había sido tan importante tener buenos formatos de archivo, usuario y password..


Entonces what the fuck man

Por qué aplicamos estándares tan distintos cuando evaluamos sus costos?

Cuando hablamos de inteligencia artificial decimos:

"No exageremos"

"No tengamos miedo"

"Veamos los datos"

"Consideremos los beneficios"

"Gestionemos los riesgos... No detengamos el progreso"

Cuando hablamos de inmigración, resulta mucho más fácil escuchar:

"Nos están quitando los trabajos

"Consumen nuestros recursos"

"Están cambiando nuestro país"

"Representan una amenaza"

Qué de ahuevo - deberíamos aplicar exactamente el mismo rigor a ambos.

Porque si un fenómeno merece ser examinado por sus beneficios además de sus costos, seguramente el principio debería sobrevivir al cambio de nombre.

Aunque uno se llame Claude.

Y el otro Pedro.

Porque al final puede que descubran de una vez que el inmigrante que supuestamente venía a robar el empleo... estaba trabajando, pagando impuestos y comprando hamburguesas…

... mientras la máquina que recibieron con banda, pompa, gobernadores, subvenciones y un transformador de alta tensión... estaba aprendiendo a hacer su trabajo...

Y entonces será demasiado tarde para deportarla.

...porque ocupa ochenta hectáreas...

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